¿O pensabas que iba a funcionar a la primera?

Frases para recordar

Hace unos días pude ver a Pera Tantinyá, de la Fura dels Baus, y a su equipo en plena acción. Ponían a prueba un prototipo para una de sus próximas obras. Era una figura, que no diré cuál por razones obvias, de tres metros de altura.

Poniendo el último anclaje a la estructura, uno de los miembros del equipo dijo “Esto se va a caer”. A lo que Pera respondió “Claro que se va a caer. ¿O pensabas que iba a funcionar a la primera?”.

Dejo tres lineas en blanco para dar espacio al eco de la última frase. A mi me retumbó durante horas.

 

 

La estructura cayó. Pera dijo a todo el equipo que fueran a comer algo y que volvieran para empezar de nuevo. Lo hicieron y la construcción quedó mucho más sólida, equilibrada y hermosa. Parecía que habían dado en el clavo, pero Pera seguía presionando en un punto de la estructura “Aquí hay un punto que… Aquí hay un punto…”.

Tanto si eres madre o padre, como si eres un emprendedor, como si eres un artista… “¿O pensabas que iba a funcionar a la primera?” y “Aquí hay un punto que…” son dos frases para recordar.

Teóricamente, todos sabemos que no va a funcionar a la primera. Pero la cantidad de enfados, frustraciones, desilusiones que acompañan los inicios y desarrollos de nuestros proyectos hace pensar que en realidad creemos que “esta vez sí va a funcionar a la primera”.  Y cuando digo proyectos, lo mismo pienso en un negocio que en una familia, o en un viaje. Y dejar de buscar los puntos débiles de los proyectos que “funcionan”, indica que tenemos la ilusión de que es posible alcanzar una conclusión. Como si lo que hemos conseguido pudiera quedar eternamente intacto y pudiéramos mantenerlo en la realidad siendo independiente del ambiente cambiante en el que vivimos.

 

¿Por qué alivia pensar, de verdad, que no funcionará a la primera?

Cuando uno cree que lo que ha pensado funcionará a la primera, dedica sus esfuerzos a conseguir que la idea funcione. Es decir, de repente, lo principal deja de ser el propósito por el cual me he puesto a pensar y pasa a primer plano lo que yo he pensado. Y como es mío, me duele cuando alguien lo devalúa, lo cambia o lo ignora.

En cambio, cuando das por hecho que no funcionará a la primera, te dedicas a encontrar otras ideas que también pueden funcionar: plan B, plan C, plan… Mis ocurrencias no tienen mayor importancia, lo importante es el propósito al que sirven. Por tanto, desecharlas, modificarlas, cortarlas, ampliarlas o darles la vuelta, no supone ningún malestar. Al revés, hacerlas evolucionar para acercarnos a lo que anhelamos se convierte en un enorme placer.

Eso es lo que pude ver en ese equipo, gente disfrutando de idear y crear conjuntamente, sin más.

¿Y que hay de esa obsesión de andar buscando siempre el punto débil?

Cuando crees que lo que sea que hayas creado ya funciona y dejas de investigar, vivirás tranquilo mientras las circunstancias no cambien demasiado. En cambio, si cuando crees que ya funciona, lo pones a prueba en condiciones distintas o extremas, lo harás flexible y adaptable a los cambios. Se trata de escoger entre tranquilidad a corto plazo o tranquilidad a largo plazo.

Llámame tiquismiquis.

 

 

Ese día, esas pocas horas en las que puede contemplar todo este proceso creativo y colectivo, fue un antes y un después. Fue como apartar algo que te impide la visión, una descubierta de nuevos elementos en un paisaje conocido. Algo cambió y algo arraigó. No podía evitar pensar en lo diferente que debe ser crecer al lado de quien sabe no va a funcionar a la primera, de crecer al lado del que espera que te funcione a la primera, incluso a la segunda.

Cualquier objetivo es inevitablemente dinámico, está inevitablemente tejido con parámetros conocidos, otros que se hacen evidentes en el camino y otros que seguirán escondidos pero que se hacen notar. Y eso a la mente se le escapa, son territorios del cuerpo.

La Fura dels Baus nació en el 1979 y aquí está. Detrás está una actitud que pone la mente al servicio del propósito, y que está vigilante para que no se inviertan los papeles.

 

Tere Puig

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