Pensar juntos es uno de los mayores placeres

Conversar y compartir espacio de aprendizaje con personas de distintos ámbitos profesionales me resulta especialmente atractivo

Cuando sucede, el pensar juntos, me gusta ver como nuestras miradas se van transformando. No solo toman amplitud, también se vuelven más complejas, más sofisticadas. Sobretodo, es curioso como se tejen y aprenden a buscarse y encontrarse. La curiosidad hizo vivir al gato.

El pasado fin de semana tuve la suerte de asistir a un estupendo taller facilitado por Mónica Florensa Biescas y M. Àngels Ferrer Duch, sobre Terapia Narrativa. Durante dos días compartí espacio, conversación y movimiento con psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, educadores y terapeutas. En la sala, en el camino, en la terraza y en el jardín han convivido nuestras distintas nacionalidades, lugares de residencia, condiciones e historias. Sin ir muy lejos de casa, el intercambio cultural fue realmente rico.

Lo que nos contó Gabrielle

Ella es terapeuta, holandesa y residente en Barcelona, nos contaba su experiencia como madre de dos niños en las escuelas de ambos países. En la cultura holandesa, nos decía en uno de los espacios de reflexión, el individuo es más importante que el grupo; en la española, el grupo tiene más importancia que el individuo. Es una información interesante. De hecho, es mucho más que eso. Este pequeño dato abrió en todos un foco de atención en cuanto a nuestras decisiones.

Cuando es hora de la siesta y uno de los chicos la boicotea, lo que hagamos al respecto dependerá de si damos prioridad a la necesidad del chico o a la del grupo. Igual que cuando decidimos que hacer con el que no para de moverse en clase. O cuando pensamos en cómo abordar los comportamientos del grupo respecto a la opción estética, por ejemplo, de algún compañero.

Naturalmente, no tratamos de decidir si es mejor una opción que otra. Son solo distintas formas de entender la vida y vivirla, con consecuencias concretas. Y nos queda abierta la posibilidad de un paso más, quizá somos capaces de ir más allá de la elección entre grupo e individuo. Seguramente necesitamos algo de tiempo y observación, pero me gusta como opción. La de pensar que somos capaces superar el pensamiento binario.

Lo que nos ha sucedido

Compartí la reflexión con mi equipo. Nos dejó pensando. Por el momento, dejaremos que vaya arraigando en nuestro hacer cotidiano esto que nos contó Gabrielle, seguro que irá tomando cuerpo y cambiará nuestras ópticas y dinámicas. Y no puedo evitar compartirlo, por si a otras personas les llega tanto como nos ha llegado a nosotras, y se quedan también pensando.

Gracias a quienes facilitan y dirigen los encuentros, a quienes los hacen tan ricos, a quienes les gusta pensar juntos.

 

Tere Puig

 

 

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