A decir basta se aprende con el cuerpo

Cada vez que con un bebé cerca…
  • nos avanzamos a él para levantarlo del suelo cuando está en ello;
  • le sostenemos de sus manos para «enseñarle» a caminar;
  • nos mostramos tristes o enfadados cuando nos aparta empujándonos, para hacerle desistir…

…le estamos privando de una oportunidad para descubrir la fortaleza de sus huesos. Quizá no parece tan grave. Pero sí puede serlo.

Porque al mismo tiempo que encontramos la fortaleza en nuestros huesos, conocemos la fortaleza de nuestro espíritu. Cosas del sistema nervioso y la naturaleza humana.

Decía que puede ser grave porque esa fortaleza corporal y de espíritu les puede hacer falta en cualquier momento. Quizá la necesiten para decir basta. Y quizá, entonces, no estemos cerca.

 

Tere Puig

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