Vocabulario emocional, vocabulario corporal

En los últimos años se ha realizado un trabajo profundo y necesario sobre las emociones. El resultado ya se hace evidente: los niños hablan cada vez más y con mayor coherencia sobre sus estados emocionales.

La educación emocional ha generado algo realmente positivo para nosotros, como individuos y como colectivo. Y, lo más interesante para mi en estos momentos, nos ubica al inicio de un nuevo y hermoso camino: la inmersión en el cuerpo y el desarrollo del vocabulario corporal.

A lo largo de estos últimos quince años de enseñanza de técnicas corporales orientadas a la educación somática, observo que aún no se ha producido el mismo desarrollo en el ámbito corporal. El vocabulario para expresar sensaciones físicas, y nuestra capacidad para identificarlas, es realmente pobre.

Por ejemplo, cuando algo nos duele podríamos ser mucho más precisos con la descripción del dolor. ¿Es continuo, es abrupto, es punzante, se expande, palpita, es superficial, es frío, es…? Esto nos pide una atención mucho más minuciosa sobre la sensación y un trabajo más preciso en la descripción. Hacerlo tiene efectos en nosotros, en nuestra forma de comprendernos y comprender el mundo.

 

 

 

Recuperar la voz del cuerpo, olvidada desde hace siglos, se muestra como el siguiente paso en este desarrollo orgánico de nuestra sociedad hacia una vida más completa y coherente.

Pero daremos un paso más

El espíritu cooperativo y colaborativo que se anhela en los ámbitos educativos necesita que entendamos las relaciones entre emociones, pensamientos, circunstancias y cuerpo como cooperativas y colaborativas. Y esto solo podrá ocurrir cuando el cuerpo vuelva a ocupar su lugar.

¿Qué significa que las emociones, el cuerpo, los pensamientos y las circunstancias cooperen y colaboren?

Un ejemplo sobre las relaciones de pareja nos puede ser útil. Usaré solo tres dimensiones para no alargarme demasiado.

A veces uno siente atracción física por alguien, señal del cuerpo; pero piensa que no le conviene, señal de la mente. Bastante fastidioso. Pero no menos que cuando uno piensa que alguien le conviene, y resulta que no le atrae físicamente. Y aun podemos encontrar otra situación complicada de resolver. Uno siente atracción por alguien que le conviene, cuerpo y mente están de acuerdo. Pero, uno vive en Barcelona y el otro en Pekin. El tercero en discordia son las circunstancias, otra de las dimensiones a través de la cual se expresa nuestro ser.

¿Dónde radica el cambio? En comprender que todas ellas tienen razón y al mismo tiempo.

¿Qué ocurre si tomamos decisiones atendiendo a una sola dimensión, sin ni siquiera escuchar los puntos de vista de las otras?

No importa a cuál de ellas obedezcamos, a la mente, al cuerpo o las circunstancias. La probabilidad de recorrer un camino tortuoso y complejo son bastante altas. Creo que no necesito extenderme, es probable que la mayoría de nosotros conozcamos estos caminos.

¿Y si tomamos decisiones atendiendo a una sola dimensión pero teniendo presentes todas las demás?

El camino probablemente se hará más ligero. Si iniciamos una relación con una persona que nos atrae físicamente siendo conscientes de que no es la persona adecuada para nosotros en estos momentos, el planteamiento y desarrollo de la relación ya será más sencillo. Al menos, con menos sorpresas.

Finalmente, ¿qué ocurre al tomar decisiones atendiendo a todos los parámetros?

Esto nos llevará a un conocimiento de nosotros mucho más profundo y a unas relaciones mucho más reales.

Por ejemplo, la atracción o las circunstancias favorables, nos harían evidente nuestras ganas de relacionarnos, y el pensar que esa persona no nos conviene nos recordaría el miedo a relacionarnos. Solo si somos capaces de aceptar que una relación nos da miedo y satisfacción al mismo tiempo, podremos escuchar la percepción del cuerpo, de la mente y de las circunstancias. El hábito de percibir cada dimensión sin invalidarla, nos lleva a comprender que los distintos puntos de vista no son opuestos, si no complementarios. El premio es la existencia en una realidad más rica y extensa.

Empezar a escuchar el punto de vista del cuerpo amplía la visión y comprensión que tenemos de la realidad

Entrar en una existencia basada en la cooperación y la colaboración implica dejar de atender a un solo parámetro, tanto en lo social como en lo individual. Significa que dejemos de entregar el poder de decisión y acción a una sola de las distintas dimensiones en las que existimos y nos expresamos. Nos pide que entreguemos la dirección de nuestro existir a ese lugar en el que sucede el encuentro entre todas esas dimensiones. Nos lleva, tanto en lo individual como en lo social, a tomarnos el tiempo de atender todas y cada una de las visiones, y a dar el espacio para que se teja una visión conjunta.

Utilizar el vocabulario corporal es lo que ahora estamos necesitando

Me apasiona pensar en lo que vendrá en los próximos años. Parece que continuaremos con el profundo trabajo de recuperación de la voz del cuerpo. Y probablemente nos centraremos en la creación del lenguaje verbal que finalmente traiga el cuerpo a nuestro cotidiano.

Ya ha sucedido con las emociones, en unos años hemos pasado de sentirlas a nombrarlas. Ahora es el turno del cuerpo. Pasaremos de tener sensaciones físicas a nombrarlas e inevitablemente a relacionarlas con las emociones, los pensamientos y el espacio. Es el paso que parece hacerse de manera natural. Ojalá todos nos pongamos a ello.

Con me apasiona quiero decir que algo dentro se me hace firme, me expande y me empuja desde el suelo hacia arriba. Como si estuviera lista para dar un salto en cualquier momento.

 

Tere Puig

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.