Cosas del ego

¿Por qué existe esta insistencia en eliminar el ego? 
Libres de convenciones y teorías que nos categorizan en función del tamaño de nuestro ego y el uso que hacemos de él, niños y adolescentes lo muestran con una naturalidad estrepitosa, fascinante.
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«- ¿Si tuviéramos una cafetería que te gustaría ser?
 – ¡Camarera! ¿Y a ti?
 – A mi… Cocinera…
 – Mami… Si eres cocinera, aunque lo hagas muy bueno nadie sabrá que lo has hecho tú. Yo quiero ser camarera porque me gusta que me miren» Beth, 10 años

 

«La verdad es que no entiendo esa frase de «solo sé que no sé nada«» Juan, 14 años

 

El aroma de la inocencia enternece, no lo digo como una cursilería, me refiero a que te reblandece por dentro. Y hasta provoca envidia, envidia y ganas de recuperar esa sensación de libertad que te permite decir «me gusta que me miren» sin disimulos, o sentirse abietamente orgulloso de todos los conocimientos que se han alcanzado.

 

A esos niños y adolescentes, con las prisas, les obligamos a ser adultos sin darles tiempo a madurar. De ahí, que lo que llamamos adulto a menudo es un adolescente que, presionado por las convenciones sociales, ha aprendido a esconder su ego, a culpabilizarse y a querer eliminar esa parte de él. Sin embargo, cuando nos topamos con alguien que ha madurado, contemplamos a una persona que mantiene su inocencia y muestra su ego con la misma naturalidad del niño y el adolescente pero, a diferencia de ellos, ya se ha dado cuenta de que su ego le ofrece solo uno de los tantos puntos de vista que uno puede adoptar; ha comprendido que no sabe nada y eso, lo llena de serenidad.

 

Tere Puig

1 Comentario

  1. marga

    Entre lo poco que sabía y de lo mucho que no me acuerdo, estoy a punto de alcanzar el nivel deseado.
    Un abrazo.

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