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¿Por qué tantas mujeres cambian de profesión después de ser madres?

Después de ser madres, muchas mujeres realizamos cambios en nuestra orientación o hábitos laborales. Desde una reducción de la jornada, a empezar a trabajar desde casa a un cambio radical en la actividad profesional. Mi caso fue este último y, quizá por esto, he conocido muchas mujeres que han vivido lo mismo.

¿Por qué estas transformaciones?

Solemos explicar estos cambios en terminos de adaptación a la nueva situación familiar: horarios, economía,… Y, sin duda, hay una parte que tiene que ver mucho con esto. De hecho, esa es la parte que explicamos porque se acepta, porque nos la aceptamos con facilidad. Pero hay más, hay algo interno que sucede y que hace irremediable la toma de contacto con nuestros anhelos más reales y profundos. Y después, una vez reconocidos, claro, se hace difícil vivir “como si no”.

¿Qué es ese algo interno que sucede?

Este fragmento de Pensar con el cuerpo, de J. Tolja y F. Speciani, nos habla de esos momentos en que algo interno sucede. Cuando entramos en contacto con la visceralidad: ese gran regalo que nos ofrece la gestación.

Cada vez que se ejecuta un trabajo no tanto atraídos por un deseo o por el placer que se puede sentir por su satisfacción, sino por un esfuerzo de voluntad, el organismo se dispone en una modalidad de carácter óseo-muscular (cabe decir una modalidad en la que los músculos ejecutan la acción voluntariamente, con el apoyo de los huesos), bajo la guía del sistema nervioso simpático.

 

Cuando sucede lo contrario, las acciones están guiadas, en cambio, por el sistema nervioso parasimpático, por lo tanto, ejecutadas con la musculatura profunda y apoyadas por los órganos y las vísceras, o por los sistemas activados por el placer.

 

En el momento en que una persona que durante años ha organizado su vida alrededor del deber y el esfuerzo de voluntad, por algún motivo, siente la necesidad de volver a contactar con las propias vísceras —y, por lo tanto, con las propias necesidades más profundas e instintivas, cosa que a menudo ocurre cuando una enfermedad o un trabajo profundo sobre el cuerpo ponen en tela de juicio toda su vida—, por lo general empieza también a sentir un malestar por el hecho de seguir desarrollando el mismo trabajo.

 

Para realizarlo se encuentra con que tiene que eliminar la información que proviene del interior, algo que ya no puede ignorar. ¿Qué es lo que vuelve tan importantes las vísceras y los órganos en la estructura psicofísica? Su vínculo funcional sobre todo con las necesidades más elementales —alimentarse, evacuar, recuperar— e inmediatamente después con cualidades como la pasión, la presencia en el momento presente, la sensualidad en el sentido amplio, la redondez, el volumen, la energía, todas características más afines a algunas actividades que a otras, y sobre todo más al placer que al deber.

 

Tere Puig

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