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Parir con placer, el placer de vivir

 

No nos engañemos, placer no significa ausencia de dolor.

 

No nos engañemos, parir no solo duele. Y ahí está la clave.

Parir también estira, acaricia, abre, escurre, empuja, aprieta, suelta, levanta, aplasta, mueve, calienta, excita, tiembla, enfría, quema, te acerca al abismo, eriza, desmaya, rompe, desgarra, templa, palpita, alivia, aquieta, despeina.

El placer surge de la capacidad de estar sumergida en la experiencia y, a la vez, contemplarla.

Para mi, la mejor preparación para parir es descubrir el placer de percibir. Estar ahí, con lo sentido, requiere constancia. También un cierto valor. Sí, el encuentro con la bestia no es cualquier cosa. Hay que estar preparada, dispuesta.

Nuestra forma de parir está intimamente ligada a nuestra forma de vivir. Parir no es algo independiente del resto de experiencias, ni estados, ni circunstancias. De modo que, parir con placer implica que el placer esté cotidianamente presente en nuestras vidas. Implica un cultivo de la percepción, un no pasar por la vida de puntillas.

 

Tere Puig

 

Fuente de la foto: www.parirespoder.org

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