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4 claves para enseñar yoga en familia: ten clara tu intención

¿Por qué enseñar yoga en familia puede resultar complejo?

A veces la frustración y el cansancio se apodera de nosotros cuando enseñamos yoga, o cualquier otra técnica, a niños y familias. A menudo nos preguntamos si hacemos algo mal o si es que los niños de hoy en día… Pero, ¿cuál puede ser el motivo de este cansancio o esta frustración? Opto por una respuesta que nos lleva a revisar sistemáticamente nuestra actividad.

El motivo está en nosotros, no en lo que hacemos, si no en nuestra mayor o menor capacidad de estar conectados a nuestra realidad y a la de las personas que asisten a nuestras sesiones.

Las 4 claves que os presento, en 4 artículos diferentes, giran entorno al desarrollo de esta capacidad y surgen de quince años de experiencia e investigación en la práctica y la enseñanza del yoga y de ocho años de estudio, práctica e integración de la anatomía experiencial  y el bodythinking. En definitiva, son las cuatro semillas que me quedaron en la mano, después de todo este tiempo separando el grano de la paja.

La primera clave nos pide un ejercicio de reflexión y autoconocimiento que nos servirá para nuestras sesiones de yoga en familia y para cualquier ámbito y actividad en la vida. Tiene que ver con tu propósito y necesitas responder al ¿por qué? y al ¿para qué?

© LifeClicks by Mireia Navarro

© LifeClicks by Mireia Navarro

Lo que sucede en las sesiones tiene más que ver con nuestros propósitos que con las técnicas y métodos que utilizamos, aunque cómo explicaré en las otras claves son también necesarios e importantes.

Recuerdo que asistí a una sesión de yoga para adultos que impartía una colega. Al principio de la sesión nos informó de que la serie que íbamos a practicar tenía por objetivo trabajar sobre la zona del corazón. A pesar de esto y de estar oyendo hablar de corazón y el pecho durante toda la sesión, yo tuve la sensación de estar llevando mi energía y atención a la zona de los pies y las piernas. Curioso. ¿Será que la técnica no funcionó? Mi sorpresa fue que, una vez terminada la sesión, mi colega me contó que estaba haciendo un trabajo interno en relación con su capacidad de enraizarse. Probablemente la técnica funcionaba, pero la fuerza de lo que a ella en ese momento le estaba realmente importando y ocupando todo su ser fue mucho más poderosa; hasta el punto que ninguna técnica ni metodología le impidió expresarse y ofrecernos una experiencia. Su intención no consciente se manifestó con claridad.

En realidad, vemos este tipo de evidencias todo el tiempo y en situaciones cotidianas. Si preguntas a alguien ¿Cómo estás? sin un real interés por saberlo, la respuesta que obtienes no va más allá de un bien; sin embargo, cuando realmente te interesa saber cómo está el otro obtendrás una respuesta abierta y profunda ¡incluso sin formular la pregunta!

Si somos conscientes de lo que nos ocupa, de lo que nos importa, de nuestra intención, y encontramos una técnica que sirva al mismo propósito, el efecto de nuestra propuesta será mucho más potente y eficaz.

Cuando prepares tus sesiones, cuando entres en ellas: ten clara tu intención ¿por qué enseñas yoga a familias? ¿para qué estás hoy aquí acompañando a estas familias? Esto te llevará a descubrir y a recordar qué quieres transmitir en la sesión de hoy y a lo largo de todo el trabajo que propones, y la elección de los recursos que vas a utilizar podrá ser perfectamente coherente con ello.

Con un propósito claro, si necesitas hacer un cambio de plan porque los niños llegan en un estado distinto al que habías previsto lo harás sin mayor problema;

Sin una clara intención, tu propósito quedará reducido a completar con rigor la serie que tenías prevista -lo cual es probable que no consigas: si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes-, o bien, que te centres desesperadamente en fluir y termines por ni si quiera preparar tus sesiones para entregarte a las necesidades del grupo. La primera opción crea frustración, la segunda opción crea cansancio. El cansancio que aparece cuando pierdes el sentido de lo que haces. Tener clara tu intención te llevará a sentir lo que Burkeman define en su libro El antídoto como fluir con determinación, y esta frase me gusta.

Cada una de las claves que explicaré en las próximas semanas está vinculada a una pregunta distinta: el cuánto, el qué y el cómo.

Espero que te sirva de inspiración y, por favor, siéntete libre de expresar tu punto de vista o compartir tus experiencias en relación al tema en los comentarios.

 

Tere Puig

 

El próximo 8 de octubre iniciamos el Ciclo de Seminarios de Profundización en Yoga para la Familia, escríbenos si estás interesado nacercrecer@happyyoga.com

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