info@nacercrecer.com +34 640 519 867

El cerebro derecho y Los cuentos de Lucas

cerebro-derecho-educacion-niños

 

¿Cómo puede un cuento favorecer la actividad del cerebro derecho?

 

A menudo me preguntan para que edades son Los cuentos de Lucas y tengo serias dificultades en responder. Por arriba no hay límite, lo tengo claro, pero ¿cuál es la edad mínima?

Si pienso en la historia, y teniendo presente que son para leer en familia, puedo decir que son para niños a partir de 4 o 5 años. Sin embargo, también los he visto en manos de lectores apasionados que apenas mantienen el equilibrio cuando caminan. Naturalmente, siempre he pensado que el trazo sencillo y preciso de Isao, que da la sencillez y la enorme capacidad de transmitir emociones a la carita de Lucas, es lo que atrapa a este sector.

 

niños-filosofia

 

Pero he leído algo que me ha emocionado y me ha hecho pensar que las tiernas caras de Lucas aportan algo que hasta ahora me había pasado desapercibido: el reconocimiento del rostro y las emociones que expresa está vinculado al cerebro derecho. ¡Al cerebro derecho! ¡Ese gran ausente en nuestro sistema educativo!

 

“La cara es el mediador habitual de dos de los aspectos más significativos del mundo del cerebro derecho: la singularidad del individuo y la expresión de sentimientos. El hemisferio derecho está involucrado no sólo en identificar la expresión facial de la emoción, también en captar la emoción relativa a una cara en concreto. Esto comienza en los niños y es el medio para el desarrollo de su sentido de identidad, a través de la interacción con la cara de la madre.”

 

Iain McGilchrist del libro The Master and His Emissary

 

Efectivamente, los que aún no saben leer también adoran a Lucas porque le comprenden sin saber lo que dice. Y para los que ya saben leer, Los cuentos de Lucas son un material que va más allá de de su contenido para convertirse en una experiencia de lectura completa. Son una experiencia que hace participar a ambos hemisferios; que favorece tanto la visión global y como la del detalle; que da la oportunidad de experimentar tanto la capacidad de razonar, como la de sentir o, mejor dicho, la capacidad de razonar sintiendo, y viceversa.

 

Tere Puig

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *