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La importancia de descubrir la información que falta


puzzle-ayuda¿Qué está ocurriendo cuando parece que el proceso de aprendizaje se ha estancado, cuando explicamos un concepto cien veces, de cien formas distintas, y no conseguimos hacernos entender?

Leyendo la última parte del libro El cerebro derecho y el jardín zen (1982), de Jader Tolja, donde se habla del método basado en la activación del cerebro derecho que B. Edwards desarrolló para ayudar a desarrollar la habilidad del dibujo a personas que carecían absolutamente de ellas, recordé algo que me sucedió al respecto; y me hizo pensar que cuando alguien no adquiere una habilidad o no comprende un concepto no siempre se trata de explicarlo más o mejor.
Yo soy una de estas personas que se sentía incapaz de nacimiento para realizar un trazo sobre el papel que tenga un aspecto mínimamente estético y, mucho menos, que se parezca a algo que existe en el mundo real. A mis 40 años mi padre me reveló el secreto que cambiaría esta sensación ¡A mis 40 años!

Me dijo que olvidara la forma completa de aquello que quería dibujar, que únicamente debía ir siguiendo y reproduciendo en el papel las líneas que delimitaban el objeto. Por primera vez dibujé un vaso que se parecía al que tenía delante ¡Así de sencillo!

dibujo-cerebro-derechoAhora descubro que esta es una de las técnicas para dibujar con el cerebro derecho. Y me preguntaba !¿por qué mi padre no me lo había enseñado antes?! Creo que para él era tan natural y espontáneo dibujar de esta forma que pensaba que no era importante enseñarlo. Solo en el momento en que se dio cuenta de que mi incapacidad para el dibujo era absolutamente real, pensó que me faltaba alguna información realmente básica. No se trataba de que practicara más, ni de que afinara mi técnica, o de aceptar que llegaría a dibujar todo lo bien que pudiera dentro de mis posibilidades, se trataba de ofrecerme una información que me faltaba: la de que podía mirar desde una perspectiva que nunca antes había tomado, al menos con un lápiz en la mano.

Tengo la sensación que hay muchas creencias y teorías sobre el aprendizaje que nos hablan con precisión y extensamente sobre los motivos por los cuales alguien no entiende o no aprende y esto puede privarnos, en muchísimas ocasiones, de ver lo que en realidad ocurre, de encontrar la información que falta y de permitirnos que surja espontáneamente la forma de transmitirla.

Cuando las teorías, las creencias y el proceso intelectual, nos inhiben la capacidad que tenemos de percibir la realidad -no conseguimos ver por qué realmente el niño no aprende- estamos frente un problema de la misma naturaleza del que que impide a alguien representar sobre el papel, y con armonía y coherencia, el objeto que está viendo -no conseguimos hacer un dibujo del niño que se parezca a lo que él realmente es-; según B. Edwards, cuando nos sucede esto es porque no podemos neutralizar la interferencia del cerebro izquierdo en el proceso creativo.

Quizás para descubrir lo que esté ocurriendo cuando explicamos un concepto cien veces, de cien formas distintas, y no conseguimos hacernos entender, simplemente tengamos que dejar el mando al cerebro derecho; quizás simplemente tengamos que aprender cuándo y cómo neutralizar la interferencia del cerebro izquierdo en el proceso de enseñanza.

Que el cuerpo esté presente en la educación no significa que nos movamos más durante la jornada escolar, que también es excelente que se haga, significa que comprendamos y experimentemos que nuestro cuerpo -en el ejemplo que acabo de plantear, la forma de funcionar de nuestros hemisferios cerebrales- influye de una forma determinante en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

 

Tere Puig

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