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Body yoga, ¿por qué un yoga sentido?

Suelo empezar mis seminarios sobre yoga para el embarazo con esta propuesta: primero nos preguntamos por qué queremos enseñar yoga durante el embarazo y anotamos nuestras respuestas; seguimos con una práctica corporal que nos lleva a percibir en profundidad nuestro útero o interior de la pelvis; y después de la práctica volvemos a responder a la pregunta inicial. ¿Qué nos aporta esta experiencia?

 

bodyyoga-embarazoLa mayoría de las veces sucede que las respuestas dadas después de haber percibido en profundidad nuestro cuerpo son distintas a las que se dieron antes. A veces ambas son complementarias -personas que, por ejemplo, antes de la percepción corporal explicaban que lo hacían por aportar un beneficio a la mujer embarazada, expresan que enseñar también es una enorme fuente de satisfacción interna y nutrición para ellas mismas-; a veces, la segunda respuesta da una mayor concreción a la primera -por ejemplo, algunas personas expresan que es una forma de colaborar en que el embarazo y el parto sean más naturales y, después de la práctica, expresan que quieren que la mujer se reencuentre con su propia fuerza.

Todo este proceso nos sirve para darnos cuenta de que el trabajo corporal modifica nuestra forma de comprender y pensar, porque también pensamos con el cuerpo. Y, sobretodo, nos da una idea del poder transformador que tienen todas las prácticas corporales. Saber de este poder nos hace tomar una mayor responsabilidad, no solo en la enseñanza, también en nuestra propia práctica sea cual sea la técnica corporal que practiquemos habitualmente.

La cuestión que surge a continuación es la que nos llevará a body yoga.

Cuando practico, ¿quién decide en qué dirección sucede mi transformación?
  • Si es mi profesor quien decide cómo pongo los pies, a cuántos grados abro mis piernas, en qué medida me inclino y durante cuánto tiempo; es él quien decide sobre mi proceso.
  • Si soy yo quien decido todos estos parámetros y mi motivación es la de ser la persona que los otros esperan que sea -más flexible, más tolerante, más perseverante…-; son los otros quienes deciden sobre mi proceso.
  • Si soy yo quien decido todos estos parámetros y mi motivación es la de ser la persona que encaja en el ideal que tengo de mi -la buena esposa, el buen padre, el buen hijo, la buena profesional, la buena, el bueno…- ; es mi ego quien decide sobre mi proceso.
  • Si soy yo quien decido todos estos parámetros y en mi motivación tienen voz y voto el cuerpo, la mente y las circunstancias -es decir, respondo a mis necesidades reales y profundas- soy yo, yo y mis circunstancias, quien decide sobre mi proceso.

En determinados momentos de la vida necesitamos que otros tomen las decisiones en nuestro lugar. Y es una decisión muy inteligente que probablemente nos evita un estrés o sobrecarga de responsabilidad que en ese momento no podríamos asumir sin arriesgar nuestra integridad. Otras veces necesitamos mantenernos bajo el dominio del ego, quizás en ese momento sería demasiado doloroso, desconcertante o vergonzoso atrevernos a ver otra realidad. Sin embargo es importante estar consciente de la situación. ¿Para qué?

Si estamos en la posición de practicantes…
  • Para poder retomar las riendas o acercarnos de nuevo a nuestra autenticidad en cuanto las circunstancias y nuestro momento interno nos lo permita;
  • para no sorprendernos cuando un día queramos abandonar esta práctica que durante tanto tiempo adoramos;
  • para no acusar al que dirigió nuestra transformación y hacernos reponsables de que fuimos nosotros quienes le entregamos esa responsabilidad;
Si estamos en la posicion de enseñantes…
  • Para comprender que dirigir la transformación de otro es una elección;
  • para no sorprendernos si aquellos a los que dirigimos se vuelven dependientes;
  • para saber en que momento es necesario devolver la responsabilidad al otro si habíamos elegido echarle una mano en un momento de ahogo.
Y en ambos casos…
  • Para comprender porque después de tantos años de práctica, aún seguimos tan a merced del ego.
Body yoga es un enfoque que puede acompañar a cualquier tipo de yoga y que pone el acento en la práctica del yoga basada en las necesidades reales y profundas del ser humano: es necesario que la asana, la técnica, esté a nuestro servicio y no nosotros al servicio de la técnica.

 

Tere Puig

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