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La diferencia entre dar y consentir

Existe una fina linea divisoria entre el dar y el consentir, es decir, sostener la actitud dependiente o irresponsable de alguien.

A veces insistimos en darle a personas que utilizan nuestros dones y energía para persistir en una dirección destructiva. Este tipo de comportamiento queda perfectamente ilustrado en las relaciones simbióticas entre adictos/consentidores, en las que una persona aparentemente sin ningún egoísmo ayuda a la otra, pero en realidad lo que esta haciendo es que persista con un habito letal como pueden llegar a serlo las adicciones a las sustancias químicas u otras conductas autodestructivas. En forma menos destructiva, este puede ser también el caso de padres que siguen manteniendo a sus hijos pasado el limite en que éstos deberían estar trabajando para sostenerse solos. Este consentir también se pone en evidencia en la reiterada situación del ama de casa que provee todo lo necesario para que su marido se mate trabajando. Y también es característico en los esposos tradicionales, que no quieren que sus mujeres trabajen o conduzcan un automóvil, prometiendo que se ocuparan de ellas y, por ende, impidiendo su desarrollo.

Una prueba muy sencilla puede determinar si estamos dando o consintiendo. Si, cuando damos, nos sentimos usados o superiores, ha llegado el momento de examinar qué es lo que esta sucediendo en realidad. Las formas saludables del dar son respetuosas del dador y el receptor. Si los Mártires no admiten que otros adultos perfectamente normales son capaces de hacerse cargo de si mismos, los están lisiando. Si dan para sentirse superiores, entonces lo que están haciendo es encubrir su propia sensación de inadecuación y es esto de lo que deben ocuparse. De otro modo estarán interesados en mantener a otras personas en un estado de dependencia para satisfacer su propia necesidad de sentirse importantes y necesarios. Y por ultimo, si un Mártir cree que hay mas virtud en el dar que en el recibir, con toda probabilidad dará en forma equivocada, también rechazara los dones que debería recibir, y siempre se sentirá estafado.

C. S. Pearson

del libro El Héroe Interior

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