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¿Qué significa que el bebé intrauterino escucha?

Aunque parezca paradójico, los significados que atribuimos a las palabras a veces nos impiden comprendernos. Cuando Tomatis habla de que el bebe intrauterino escucha no se refiere a lo que nosotros, seres extrauterinos, entendemos de forma automática por escuchar. La escucha tiene un sentido mucho más amplio del que solemos utilizar.

 

oido-bebeLo que mejor oye el feto es la voz de su madre, cuya “franja de audición” corresponde perfectamente a su capacidad de detección auditiva. ¿Comprende su significado? No. Sólo conoce su aspecto enfático. La interpretación que efectúa no tiene nada que de semántica. No necesita esta dimensión puesto que vive en un mundo de pura afectividad.

 

Hemos identificado lenguaje y significado. Sin embargo, no se necesitan palabras para expresar el enfado; sin necesidad de interpretar cada palabra, uno se da cuenta enseguida de si la expresión es de tristeza, de angustia… Por el tono, entendemos que nuestro interlocutor va a ponerse a llorar o que nos va a dar un puñetazo en la nariz… sin que lo especifique. Hay muchos elementos extralingüísticos significantes de uso cotidiano. El complejo sistema de verbalización establecido por el hombre no absorbe todas nuestras posibilidades de comunicar. Así pues, el feto reacciona según el aspecto simpático o antipático de la emisión vocal de su madre. Lo que ésta transmite va más allá del significado lingüístico, al cual, por cierto, el feto es insensible. Ese “imprinting” es un aprendizaje que no termina con el nacimiento. Durante toda la vida uno conserva una sensibilidad que le hace reír o llorar al escuchar el sonido de una voz, independientemente del significado de las palabras pronunciadas.

 

Sin embargo, los “centros de lenguaje” se preparan desde la vida intrauterina, aunque, como acabamos de explicar, el feto no esté sensibilizado al significado de las palabras. Las generaciones de hombres que han venido al mundo han introducido cierta preparación del cerebro que desarrolla prioritariamente su lado izquierdo, sobretodo el área frontal ascendente (destinada al aparato verbalizador) y temporal, lugar de la futura recepción del lenguaje. Se va estableciendo cierta asimetría, asimetría de estructura, de estructura celular… O sea, hay un aparato preexistente.

¿Cómo se constituye este tipo de aprendizaje? ¿Cuántos siglos ha necesitado para ser eficaz? Misterio… Sólo podemos constatar una formidable inducción que -si las condiciones existen- será una base para la adquisición y el dominio del lenguaje.

 

Es cierto que el futuro bebé no entiende el lenguaje. Nos imaginamos que sólo tiene sensaciones… pero los esfuerzos que hace para orientarse en su pequeño universo demuestran que también puede percibir, o sea, que tiene una sensibilidad acústica que sobrepasa la simple audición pasiva. Hoy todo el mundo está de acuerdo en que el feto oye, pero también puede aguzar el oído e incluso escuchar.

 

A. Tomatis, del libro 9 meses en el paraiso

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