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Enseñar yoga a los niños: La práctica corporal ¿desde fuera o desde dentro?

¿Cómo enseñar yoga a los niños? La respuesta depende de la intención que tengamos, de lo que para nosotros signifique la práctica del yoga.

 

 

Yoga para niños

Acercarse desde fuera significa esforzarse en conseguir, a partir de lo que hemos visto o leído, la postura “correcta”, con el fin de encajar dentro de lo que consideramos ideal. Por su parte, acercarse desde dentro significa inspirarnos en la postura que vemos representada en el ejemplo de otros o en una imagen, como puede ser la de un animal, para reproducirla en función de las necesidades de nuestro cuerpo y las posibilidades que en ese momento nos ofrece.

La postura no sólo debe servir para conocer y contactar con lo que nos rodea, ni tampoco únicamente como un medio para conocerse a uno mismo. La postura es una vía de exploración del propio cuerpo y de conocer lo externo a partir de la conexión con uno mismo.

Cuándo invitamos a los niños a imitar un árbol, no estamos simplemente animándolos a que descubran las posibilidades de movimiento de su cuerpo, estamos pidiéndoles que nos muestren qué es para ellos un árbol. Por unos momentos y a través de la postura y el movimiento de sus cuerpos podemos ver la vida tal como ellos la ven. Esto es imposible que suceda si lo que hacemos es decirles cómo es la vida –suponiendo que es tal y como la vemos nosotros– indicándoles la forma “correcta” de poner pies y manos para imitar la imagen de un árbol.

Llegará el momento en que el niño sienta la curiosidad por descubrir las diferencias entre poner los pies más juntos o más distantes o entre abrir el pecho o cerrarlo. Será entonces cuando estará preparado para comprender las cuestiones técnicas de la ejecución de las posturas. Pero antes de ese momento, para que pueda comprender la práctica del yoga, necesita sentirse seguro para explorar su cuerpo y el entorno con libertad y respeto.

Tere Puig

nota para padres y profesores del cuento Yo te cuento un cuento y tú haces yoga

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